jueves, 28 de noviembre de 2013
El Tarot como juego
Para mí el Tarot no deja de ser un juego.
Las 78 cartas de la baraja nos proponen un juego donde nos concedemos un momento de pausa en nuestra vida para adentrarnos en un ejercicio de introspección y reevaluación de aquellas circunstancias que nos han llevado hasta el Tarot y su intérprete.
Pero, en cualquier caso, entiendo el Tarot como un juego a dos: consultante y tarotista se enfrentan al reflejo que ofrecen las cartas valiéndose de su capacidad de interpretación.
Porque precisamente de eso va el Tarot, de enfrentar un determinado reflejo de nosotros mismos y/o del estado de aquellas cosas que nos preocupan y son relevantes para nosotros. La rica simbología de la baraja nos invita a aceptar el reto con creatividad y mente abierta. Independientemente del resultado de la tirada, nos invita a encajar el momento por el que atravesamos, a reconocernos en él y a hacernos fuertes en él para poder seguir adelante. A tomar perspectiva de nuestras circunstancias y, a partir de aquí, dar nuestro próximo paso con mayor libertad.
El Tarot es un juego de interpretación, intuición y creatividad. Un juego especial, pero un juego al fin y al cabo.
Os espero en el Kaf Café si, aunque sea por un rato, decidís andar este camino conmigo.
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